Equipo Materno Fetal del Hospital Puerto Montt realizó con éxito primera operación intrauterina en la región

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Equipo del Hospital Puerto Montt (HPM) corrige malformación de feto con cirugía intrauterina inédita en la zona. La intervención se extendió por 4 horas cuya preparación de la paciente involucró un equipo multidiciplinario de médicos y profesionales de cerca de 30 personas, desde las etapas de diagnóstico, cirugía, postoperatorio, hasta el seguimiento por los siguientes 3 meses.

Al respecto, el Dr. Fernando Urzúa Vargas, médico encargado de la Unidad Materno-Fetal y presidente del Comité Perinatal del HPM, junto con el Dr. Pablo Moore Ross, medico Materno Fetal y ecocardiografista de la misma unidad, explican detalles de la intervención.

“La principal complejidad fue que no se había realizado en otro lugar cercano, la coordinación que hubo que tener para llevar a cabo con éxito esta intervención, con la participación de múltiples especialistas y llegar con su embarazo a término sin complicaciones. También la muy buena disposición del Dr. Rolando Márquez, médico materno fetal y de Andrés Horlacher, médico neurocirujano infantil quienes vinieron de Valparaíso a conformar parte del equipo que participo directamente en la cirugía”, comentó el Dr. Urzúa.

“Hay que destacar la participación del Dr. Cristián Salazar, neurocirujano infantil quien llegó hace un par de años a nuestro hospital HPM, y creo que gracias a él se llevó a cabo esta cirugía. Porque fue él quien nos trajo la inquietud y nos invitó a Valparaíso hace un año y medio para participar en una de estas intervenciones. Él ha sido el motor y el que ha estado empujando en forma anónima a que se lleve a cabo esta cirugía”, relató.

La malformación

En tanto, el Dr. Pablo Moore explica que, “la malformación que tenía el feto se llama mielomeningocele (espina bífida abierta) que consiste, en el fondo, en un defecto abierto de la columna, es decir, una falla del cierre de la columna. En este caso, del dorso lumbar tenía un defecto aproximadamente de vértebra L1 a vértebra S3 y S4, entonces, no se cierra el tubo neural y queda abierto, separando el tejido neurológico o la médula por una delgada membrana”.

“Al estar abierta la columna en este caso, ocurren dos fenómenos: uno es la irritación o daño de las fibras nerviosas por el líquido amniótico, que es muy irritante; y segundo, el descenso del tronco encefálico denominado ‘anomalía de Chiari’. Y este descenso produce una obstrucción de la circulación del líquido cefalorraquídeo a la cabeza, lo que produce una hidrocefalia secundaria”, detalló el Dr. Moore.

“Lo que se hizo ahora fue una técnica abierta donde se exterioriza el útero, se realiza una abertura uterina exponiendo el dorso del feto al exterior procediendo a realizar la reparación mediante uso de microscopio del defecto de la columna. Desde el momento de la reparación, en este caso desde las 25 semanas hasta la semana 37 las fibras nerviosas no han estado expuestas a la irrigación por el líquido cefalorraquídeo corrigiéndose la anomalía de Chiari. De hecho, tuvimos una resonancia magnética reciente que confirmó que la anomalía de Chiari ya no estaba. La paciente desde las 26 semanas no ha tenido ninguna complicación”, detalló el Dr. Moore.

La paciente es madre de dos hijos y, a las 27 semanas, fue dada de alta para que siguiera su reposo en casa con su familia, donde ha debido hospitalizarse una vez a la semana para su evaluación fetal y materna, tras lo cual ha respondido muy bien.

Equipo

El Dr. Urzúa enfatiza que el desempeño y el resultado final de esta cirugía a ninguna de las personas que participó la dejan indiferente. “Creo que se sienten tremendamente orgullosas de haber participado en esta cirugía y muy contentas por la paciente, su hijo y por el futuro que se viene adelante que es muy auspicioso”, aseveró.

“Y la verdad es que todo el equipo, la gente de la UCI, el equipo de Anestesistas, todo el grupo de materno-fetal, el cuerpo de matronas del HPM, y fundamentalmente las personas que se desempeñan en pabellón obstétrico y recuperación de maternidad se la jugaron increíblemente para que esto se lograra”, detalló el Dr. Urzúa.

Se evitó un largo traslado

Los médicos enfatizan que de no haber contado con el equipo del HPM la opción de la paciente era trasladarse a Santiago o Valparaíso. “Para una madre es súper difícil dejar dos niños pequeños en casa por largos periodos de tiempo, y para ella era mucho más. Porque, en el fondo, tenía una relación con sus hijos muy afectiva y cercana,  entonces era muy complejo para ella viajar. Y eso nos lo explicó en varias oportunidades”, agregó el Dr. Urzúa.

Pablo Moore añade que “lo otro importante es que toda paciente embarazada tenga una buena evaluación anatómica entre las 20 a 24 semanas. Para un diagnóstico oportuno de cualquier anomalía fetal que pueda ser beneficiaria de algún manejo pre-natal. Porque hay un lapso claro, entre las 20 y 26 semanas donde se puede realizar esta cirugía”.

Testimonio paciente

La paciente, quien pidió reserva de su identidad, relató que tras una ecografía se vio el diagnóstico de mielomeningocele. “Estaba aproximadamente dentro de las 16 semanas (…) entonces se dio la posibilidad de realizar una cirugía intrauterina pero en Valparaíso o Rancagua. Y, la verdad, es que acá los médicos estudiaron mi caso y se organizaron, viendo mi situación personal y familiar y se adaptó un pabellón, con un día y una hora”.

“En la cirugía en sí salió todo bien y luego pasé a recuperación y no hubo mayores complicaciones, porque hubo un seguimiento con todo el equipo de maternidad, matronas, enfermeras, ginecólogos, también neurocirujanos”. “Pero que los médicos de acá hayan podido organizar todo, llevó a que pudiera y quisiera hospitalizarme y acceder a la cirugía”.

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